ImproValladolid participa con Beatriz Lafuente de un fin de semana “lleno de caca”
Hace justo una semana ImproValladolid viajó hasta la costa levantina para asistir al Valencia Improv Festival, el IV Festival de Teatro de Improvisación a nivel Nacional. Improvisadores de varios puntos del país se reunieron en un encuentro que duró 5 días con el objetivo de llenar la ciudad de luz y diversión.
La fundadora de ImproValladolid, Berta Monclús, declara estar muy emocionada, ya que esta compañía todavía es muy joven y aún está creciendo. “Haber sido invitada al Festival de Valencia es todo un placer, porque todos tenemos un denominador común: luchar para que esta técnica teatral siga siendo respetada y ocupe un lugar en los teatros”- explicó Monclús.
Pero en el certamen de este año todo adquirió un color diferente. Un color oscuro, apagado e incluso, con cierto olor a caca. Y es que el sábado 14 de octubre, se impartió un taller matutino en el que se desarrollaron “Los descubrimientos improvisados pseudocientíficos sobre el color caca”. ¿Se imaginan cómo serían ustedes si fuesen un color? Bien, pues esto es lo que el profesor de teatro e improvisador Diego Ingold, quiso hacer entender a todos los participantes activos del festival. Porque cuando se trata de emociones, todo se puede resumir en un color. Digamos que, aquellos más alegres y joviales podrían definirse con el amarillo, sin embargo los más pacíficos y tranquilos se identificarían con una gama de tonos azules, pero para los que viven en constante enfado o bien, con cierta tensión sexual… ¡el rojo es su color!
Horas más tarde las compañías de teatro: Impro Impar (Madrid), The Momento Impro (A Coruña), Punto Je (Zaragoza), Artimanya (Palma de Mallorca), Improductivos (Sevilla), Kancaneo, TPK Inestable (Valencia) e ImproValladolid (Valladolid), se unieron en un espectáculo único e irrepetible donde encarnaron los roles de “Los doctores de la caca”. Un show en el que los colores eran el detonante de las escenas, y los cambios de tonalidad implicaban una mutación en la emoción. Los participantes entraron por el patio de butacas bailando, radiantes de energía, e invitando al público a unirse a ellos. Les pidieron prendas u objetos de un solo color, para que se los prestasen durante el tiempo de escena. Tramas de amor homosexual, traiciones familiares por herencia y muchas otras historias entrelazadas, surgieron a raíz de los colores. Ferran Luengo, de TPK Inestable Valencia, afirma que su experiencia fue algo así como: “Un dispositivo bluetooth emparejado.”
Durante el espectáculo una tonalidad se fue mezclando con otra y ésta dio lugar a otra gama de colores. Una técnica interpretativa desarrollada, por el increíble mimo Jacques Lecoq, que consiguió llegar hasta los escenarios valencianos a través de la mano de Ingold. Quien describió el color caca como: “La suma de demasiada mierda. Es tal cual eso. Si no sabes qué color tiene alguien, si no sabes lo que quiere, tiene color caca”.

En definitiva, una forma diferente de contemplar la realidad. Un cúmulo de emociones y sensaciones, como la vida misma.
Al día siguiente, dimos la bienvenida a más compañeros que se sumaron en esta aventura improvisada. Entre ellos: Impro Plana (Castellón), Improu (Aldaya), Impro Vivencia (Alicante) y como no, los organizadores del festival; la compañía Subit! de Valencia. ¿Y qué mejor manera de empezar un domingo que regalando teatro por las calles?
Los improvisadores se distribuyeron a eso de las 12 de la mañana en la Plaza Rojas Clemente, para desarrollar el formato “Barrio”. Algunos de los participantes estaban infiltrados entre el público asistente y comenzaron a realizar escenas sin ningún tipo de guion previo. Los espectadores elegían los temas. “El amor” fue el principal detonante de esta historia, el cual derivó en celos, lujuria y melancolía. Todo comenzó con la inspiración del guitarrista Paco Otrs quién comenzó a deleitarnos con las primeras notas de una canción improvisada aún por terminar. De repente, un coche invadió la intimidad de los espectadores saliendo de él una serie de actores que discutían sobre sus problemas. “¿Realidad, ficción?”- se preguntaba la gente. David Fajardo (Subit!) era quien coordinaba las tramas y pidió que por un momento la escena se congelase. Era así como el público se hacía partícipe y decidía qué camino debían tomar los improvisadores.

Posteriormente, el grupo de gente se desplazó hacia una vivienda, próxima a la plaza, que sirvió como escenario de este teatro, porque era ahí donde otro clan de intérpretes les esperaba para continuar con este inusual formato improvisado. Trampas y enredos que desencadenaron en una historia final zanjada con una maravillosa canción, que resumía todo lo vivido en el este entramado de hora y media. Y es que Jon Quílez, de la compañía Punto Je de Zaragoza, quedó con tan buen sabor de boca tras este evento, que exclamó: “El Valencia Improv Festival de este año me ha regalado Barrio, un formato orgánico, inmediato y próximo a la gente. ¡Viva la impro y viva el V.I.F.!”
Y para poner punto y final a este festival se disputó un formato de competición improvisada llamado “Miss o Mr. Impro”, a las 20.00h del domingo en la Sala Carolina. Los anfitriones (Subit!) fueron los presentadores de esta gala final. Un show donde el azar, los juegos, y la impro creaban un espacio único. Como buen espectáculo de improvisación, el público no pudo quedar en segundo plano, ya que fueron ellos los encargados de votar y eliminar a aquellos participantes que no querían que siguiesen en el espectáculo. Y casualmente, el fin de semana terminó como había empezado. Con la presencia de Diego Ingold, ya que tras mucho sudor, brincos y risas, pareció estrujarse lo suficiente el cerebro y fue así como consiguió el galardón del “exprimidor de oro” de este “Miss o Mr. Impro”.

Y así es como un año más la improvisación teatral va ganando un hueco en el panorama español, e ImproValladolid más agradecida que nunca de empezar a formar parte de él.






















