
Hoy el curso de iniciación a la Impro ha sido, sencillamente, precioso.
Desde el primer momento se creó un espacio de confianza, escucha y juego donde todo el mundo pudo soltarse y estar presente. Ha sido uno de esos días en los que se nota que algo especial está pasando: risas sinceras, miradas cómplices y una sensación de grupo que fue creciendo a cada ejercicio.
Queremos agradecer la energía tan bonita que se ha generado. Una energía de cuidado, respeto y apoyo mutuo, que hizo que el espacio fuera seguro y que cada persona se atreviera a dar un paso más. Esa energía es la base de la impro: sostener, escuchar y construir juntas y juntos.
Y, además, gracias por todas las ganas de jugar que traíais. Ganas de probar, de equivocaros sin miedo, de lanzaros a lo desconocido y de disfrutar del proceso.
Hoy hemos celebrado el error, la imaginación compartida y el placer de jugar en grupo. Porque la impro no va de hacerlo perfecto, sino de estar disponibles, aceptar lo que ocurre y confiar en quienes tienes al lado.
Nos vamos con el cuerpo cansado y el corazón lleno, con la sensación de haber abierto una puerta a más libertad, más confianza y muchas ganas de seguir improvisando.
Gracias por venir con el corazón abierto y las ganas de jugar bien despiertas. Esto no ha hecho más que empezar. 💛