El pasado viernes en la Sala Experimental del Teatro Zorrilla volvimos a vivir y disfrutar de INSTANTES mágicos. Momentos que parecían efímeros se hicieron eternos.
Como el de aquel saltador de rocas que en lugar de saltar al mar saltó hacia una valla. Vivimos cómo un grupo de chicas adolescentes se pusieron de acuerdo para salir una noche engañando a sus padres. ¿Quién a esa edad no ha conspirado para poder salir? Ahora bien, luego pasa lo que pasa. El padre de una de ellas se presentó en Camarote (¡qué recuerdos!) y la noche llegó a su fin de un modo abrupto.
Instantes de la infancia que todos, de una manera o de otra recordamos como aquellos que vives en el colegio, eso sí, algunos más terroríficos que otros como fue el caso de la siguiente historia donde en la capilla una mentora y una monja momificada que aparece por detrás nos da un susto de muerte.



Vivimos un viaje a África de dos amigas que podría parecer idílico en un primer momento pero que resultó algo accidentado. Una de ellas dejó plantada a la otra para volverse a casa. ¡Drama del bueno! ¿Fin de una amistad? Pues no, no fue así ya que nos demostraron que la AMISTAD, con mayúsculas, está por encima de todo y fueron ellas mismas las que nos contaron su historia en el teatro.
Quién no ha soñado, también, con vaquillas en las fiestas de un pueblo, en esta ocasión en Villanubla, o que te encuentras a tus padres un día de fiesta y al final salís todos juntos.
Recuerdos, momentos e instantes que hacen que este show sea único e irrepetible y de una comunidad que comparte durante 90 minutos historias conmovedoras y divertidas. Instantes para vivir y disfrutar.
¡Nos vemos en el teatro!
